Libro "Destellos de Infinito"
Libro 'Destellos de infinto'
Épica narrativa de la búsqueda y encuentro del alma humana a través de la mirada artístico filosófica del propio autor. Enfrentamientos con la muerte que finalmente Condujeron a la Vida. Reflejos de la Chispa Divina, misma que mora en cada uno de nosotros, los seres humanos, en toda raza o credo religioso. Palabras de Eduardo Luis Feher en la presentación del libro: “DESTELLOS DE INFINITO” DE FABIÁN MARGOLIS Hay ocasiones en que no es posible separar la vida y la obra de un artista. Tal es el caso de Fabián Margolis. A todos nos sorprendió –hace muchos años- su deseo de aislarse un tanto del mundo y dedicarse a pintar rodeado de la selva chiapaneca, donde construyó dos cosas : su casa y su vida interior. Esta forma de introspección la proyectó como solo el sabe hacerlo: depositando en sus lienzos lo mejor de su espléndida sensibilidad estética. Los cuadros que realizó en su exilio interior chiapaneco son de superlativa calidad en concepto, colorido e imaginación. En efecto, Fabián deja volar las enormes alas de su imaginación para producir sus cuadros...pero al mismo tiempo tiene sus pies aferrados a la tierra cuando nos relata su vida que, por momentos parece un paisaje sinuoso, lleno de montañas, obstáculos, riesgos, mares azules, lagos encantados pero también monstruos terroríficos. Metafóricamente escrito con su propia sangre, una a una va quitando de su vida las máscaras tras de las que nos ocultamos todos los seres humanos. Pero, siguiendo a Octavio paz, las máscaras, en vez de ocultar revelan. Alma mística, Fabián es un creyente sui-géneris pues para el las religiones son el continente y el Creador su contenido. Al través del ágil carro de fuego de su profunda imaginaria, combina con maestría arte y relato, ofreciéndonos páginas cuya fuerza e intensidad sabe proyectar en este inusitado texto. Fabián, cual Dante moderno, nos va llevando de la mano por todos los círculos de su infierno interior, pero mostrándonos al final los sutiles destellos de una luz de esperanza. Como si fuera una suerte de danza, bailan de la mano en esta obra todos sus estados de ánimo, todos sus conflictos, todas sus esperanzas. Profeta de sí mismo, huye de darnos consejos. El lo que desea, en última instancia es que comprendamos su vida y de ella nosotros mismos saquemos nuestras propias conclusiones. Su libro, pienso, no tiene índice, epílogo ni moraleja. Su libro es, simplemente, él mismo. Fabián crea sus propios escenarios y los recrea con crudeza e intensidad. Metafóricamente se desnuda ante el lector quien, azorado, ve pasar a ante sus ojos páginas donde la estética y la palabra se confunden por momentos en extraña convergencia. Honesto creyente en la metempsicosis, o sea la reencarnación de las almas, Fabián ha experimentado en su existencia diversas religiones, asegurando que en esta nació en la fe de sus mayores. Además que observante de una religión específica, Fabián se considera un simple ser humano, con todas sus consecuencias. Su enfrentamiento con la muerte, a la que en varias ocasiones le ha visto la cara, lo ha fortalecido. Solo la proximidad de aquello lo ha hecho no temerle y sí vivir con mayor intensidad la vida, pues las mejores cosas de la existencia, nos son dadas gratis. ¿Quién pondría en entredicho la grandeza del mar o una puesta de sol en las maravillosas playas mexicanas? En un espléndido epígrafe, al referirse al rabino Zuzia, el hace suyas sus enseñanzas pues al final de la vida lo más importante es ser uno mismo, sin reprochar ni medir las consecuencias. Pero ¡que difícil ser uno mismo! Fabián, con su libro, con su talento, nos invita a ser nosotros mismos y, aunque el mundo nos siga ofreciendo sus máscaras, nosotros, como si estuviéramos mondando una cebolla, debemos hacer que caigan capa a capa, máscara a máscara. Señoras y señores, amigos todos: Tras de la lectura de este estupendo libro de Fabián Margolis, estuve buscando algunas frases, algunos textos que podrían, de alguna manera resumirlo en unas cuantas palabras. Así, buscando, me encontré con el monumental poeta persa Omar El Khayyam quien me prestó su ayuda invaluable para este menester, con lo que termino mis palabras: “Más allá de los límites de la Tierra, más allá del límite Infinito, buscaba yo el Cielo y el Infierno. Pero una voz severa me advirtió: “El cielo y el infierno están en ti” “Fugaces son nuestros días; y huyen como el agua de los ríos y los vientos del desierto. Empero, dos días me dejan indiferente. El ayer que murió y el mañana que aún no ha nacido” “Renuncia a la recompensa que merecías. Sé feliz. No te lamentes por nada. No anheles nada, pues lo que te ha de suceder, escrito está en el Libro que hojea al azar el viento de la eternidad...” “Escucha: si este mundo no es mas que una ilusión, ¿por qué te angustias? ¿Por qué piensas día y noche en tus miserias? Abandona tu alma a la fantasía de las horas. Escrito está en tu destino. Ningún borrón será capaz de corregirlo” Eduardo Luis Feher Presidente de la Academia de Literatura del Instituto Mexicano de cultura.